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Costumbre y Tradición de mi Tierra.


By ysabel - Posted on 30 Abril 2006

Pásac es un pueblito escondido, como uno de tantos en el Perú.Esta ubicado a 78 km al este de Huaral y a 2800 m. s/nm.
Durante la época de la Colonia. Pásac, Pallac y Canta fuerón; Pueblo De Reducción de Indios. Los Españoles los obligarón a vivir en un solo lugar.Para una mejor administración. Con la única finalidad de que Paguen Tributo y realicen trabajos de la Mita, que consistia en el Trabajo Forzado y Obligatorio de las Minas.
Anteriormente los Indios vivian dispersos en diferentes lugares, para estar mas cerca a sus obligaciones como era, la ganaderia y la agricultura.
Es así como se da origén a este hermozo pueblo.
Los Españoles, construyerón una Iglesia, trajierón una inmenza Cruz, Imágenes de varios Santos como La Virgén Dolorosa, Santa Rosa, angelitos que adornan las paredes y El Protector de todas las almas del pueblo San Miguel Arcángel. Un convento de Los Padres Franciscanos, actualmente es utilizada por las Autoridades, un cabildo frente a la Iglesia, una plaza de Armas y un Cementério a espaldas de la Iglesia.

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El Misterio de la Patrona del Pueblo.
Este relato es trasmitido todos los años, a la nueva generación.
Dicén que hace muchos años, la gente del lugar, vierón a 3 bellas Damas caminar en dirección al pueblo de Pásac.
Despues de varios dias, aprecierón en la esquina del local Comunal, llamado Cabildo. A tres imágenes vestidas con trajes típicos del lugar y cada una de ellas tenia una olla de barro con asas grandes y boca ancha, cada una, contenia diferentes especies, una portaba papas, la otra maiz y la última habas.
Como es costumbre alla,repicarón las campanas de la Iglesia, para comunicar a toda la población.
Se presentarón también, Autoridades y pobladores de los pueblos vecinos como Pirca y Pacaraos, despues de una reunión donde decidierón. Que cado uno de estos pueblos se llevaria una Imagén con su respectiva olla y el producto que contenia en ella.
Pásac se quedo con La Virgén Inmaculada Concepción, y la olla con las papas, dicén que por eso en el lugar, produce más papa que otro producto.
La fiesta en honor a La Patrona del pueblo se celebra todos los años el 8 de Diciembre.
La imagén es tan perfecta, que llego a oidos de las Autoridades Esclesiásticas, quién ordeno que sea llevada a la Catedral de Lima.
Dicén que en dos intentos por sacarla, para cumplir la ordén. No pudierón. Por que cada vez que lo intentarón, los Rayos y Truenos lo impidierón.

Todos los años, el dia 7 de diciembre , los pobladores, y todos los que somos del lugar, y vivimos en diferentes lugares, vamos a visitarla. Como los hijos que van en busca de su Madre.Entonces todo es cariño alegria, por que aparte nos encontramos con los familiares y amigos.
La Banda de músicos espera la Salida de La Virgén, en el momento que hace su aparición. La vemos llena de alegria, se le nota en los ojos en la sonrisa, parece que nos recibiera contenta feliz de vernos.

Fiesta Patronal.
Esta fiesta es organizada en Honor a la Patrona INMACULADA Concepción. Empieza el 7 de diciembre, cuando acompañados por la banda de Músicos, los fieles se dirigén a la Iglesia para adornar a la Virgén con túnicas y mantos bordados con hilos de oro y plata luego colocan sobre su cabeza una corona de oro con incrustaciones de diamante, luego adornan con hermozas flores la plataforma,que le servira para hacer su rrecorido cargada en hombros, y acompañada por todos sus hijos.
En la noche empieza la verbena, con quema de un hermozo castillo que termina con la quema de un "torito"el mismo que corretea a todos los asistentes,vomitando fuego artificial (él que no corre se friega jajaj)
El dia 8 es el dia central, empieza con una misa, la procesión, la Virgén rrecore en hombros las principales calles ente cánticos, rezos y al cómpas de la banda.
El Mayodomo, es la persona encargada de realizar esta actividad.Es costumbre allá, que el Mayordomo tiene la obligación de atender al público sin excepción alguna, de invitar el desayuno, almuerzo y cena todo grátis, mientras dure los tres dias de fiesta.

Al atardecer empieza la Corrida de Toros, contratán Toreros para esta Faena, la nota espectácular, lo ponen los Cómicos Toreros, que payasos vestidos de Mujer, con almohadones en la parte posterior, torean al toro y estos son volados por el aire por el mismo animal.

En la noche nuevamente es la misa, el rrecorido de la procesión, luego termina con danzas costumbristas y baile general.

El dia 9 se célebra la fiesta de Santa Rosa De Lima, igual procesión esta vez de las dos imagénes.
En la noche es la verbena, con cantantes folclóricos y no puede faltar los Mariachis Mexicanos, ya que este pueblo es conocido como "Mexico Chico" luego baile general para todos los asistentes, acompañados De una Orquesta del Centro.
Cada Santo tiene su respectivo Mayordomo.

El dia 10 se célebra a San Miguel Arcángel.
El es Un Angél, vestido de militar con los colores azul y rojo, en la mano lleva una espada, en el mango incrustaciones de diamante, un gorro y en medio de dicho gorro, tiene una punta que parece una daga.
El se encarga de proteger a cada uno de los que hemos nacido allá.
En este dia los Padres entregan a sus hijos, y los ponen debajo de los pies de San Miguel, para que Él lo protega de todas las cosas malas. Los adultos hacemos lo mismo, para seguir gozando de su protección.
En la mañana es la misa la procesión de las tres Imagenes, es en este dia que salén los danzantes "Los Negritos"a bailar y hacernos reir con sus ocurrencias.
El último dia de fiesta La imagén de La Virgén Inmacula Concepción, se le ve triste inclusive con los ojos llorosos. Es algo que no pudo explicar.

Pásac Pueblito Acogedor.

Conocido también como Chiguahua o Mexico Chico, por la similitud de la belleza de las mujeres y sus paisajes, al hno. pais de México.

Enclavado en la Cordillera de los Andes.
En la parte inferior de Los Andes, bordea el Rio Chancay.
En la parte media o falda de la Cordillera, se ubica el Pueblo.
En la parte superior de dicha Cordillera , la naturaleza a formado caprichosamente. El Busto de un Inca, claramente se observa desde el pueblo.La cabeza,los razgos fisicos de la cara,el cabello largo, los hombros anchos, la vestimenta, todo de un color pedrusco. Tal parece que está vigilante al cuidado de su pueblo.

Las calles empinadas y angostas, casas antiguas de techos de calamina y tejas, como también hay casas de construción modernas, los caminos bordeados de grandes eucaliptos, el Mirador de Ragao, donde se observa todo el panorama que la naturaleza ofrece,
a la salida del pueblo,en la parte mas alta , hay una "Curva"
que es un abismo, está protegido por enormes piedras anchas, donde se puede observar. Primero todo el pueblo, segundo da la impresión de estar suspendida en el aire, porque de allí se ve el vuelo de los Cóndores,las Cordilleras,los Andenes, el Rio Chancay, la carretera y los carros que transitan, parece juguetes de un ctm de largo.

Su gente y su costumbre.
Los pobladores se dedican a la agricultura y la ganaderia, en poca escala al porcino, cuyes, conejos y aves de corral.
Utilizan los Andenes, para sembrar, papa, oca, habas y maiz.
La papa, lo llevan a las alturas por la baja temperatura y lo entierran en grandes pozos, despues de un tiempo a este proceso se le llama "chuño", que luego es consumido en postres como mazamorra.

Sus Costumbres.
Todabia podemos observar, que viven bajo normas morales, Legado de nuestros Antepasados
Ama kella--- No seas ocioso
Ama Lluya----No seas mentiroso
Ama sua-----No seas ladrón
La mujer Andina es digna de elogio, porque mientras va camino a sus quehaceres del campo, o(a) pastar sus animales. En la espalda lleva a su hijo pequeño, y en las manos curtidas por el trabajo nunca falta, un tejido o un hilado y se da tiempo también para recoger una leña si lo encuentra en el camino.
Siempre camina a varios pasos detrás del esposo,
En el hogar se encarga de los alimentos de su familia
El esposo es el que dirige la crianza de los hijos.
Es una norma que los niños, antes de sentarse a la mesa, para tomar los alimentos, para ir al colegio....."Estos pequeños tienen que haber realizado algún trabajo" de esta manera se aprende que el alimento hay que ganarlo con esfuerzo.
Los esposos nunca muestran afecto de cariño entre ellos, ni delante de los hijos,ni mucho menos ante la gente.
son muy resevados, los hijos crecen así
Cuando un jovencito enamora a la chica, este sin que los padres se den cuenta, le arroja una piedra pequeña, que cae cerca de ella, si esta se ruboriza significa, que la chica puede corresponderle, si lo mira molesta, esto quiere decir, que le va a costar mucho esfuerzo conquistarla.

Las labores del campo, lo realizan en conjunto, o sea utilizan la minga
ayuda mutua.

No pagan ningún tributo, solo cumplen obligaciones con el Pueblo.
Las viudas que no tienen quien lo represente, sirven a la comunidad, llevando documentos de un pueblo a otro, siempre que la autoridad lo requiera.De esta manera cumplen con sus obligaciones, para tener derecho a gozar de la comunidad, que consiste:
En utilizar las aguas para regar sus terrenos de cultivo, los pastizales naturales de las alturas que son inmenza .etc.

Todos los años en el mes de junio, celebran el Rodeo, que consiste en
en marcar a los nuevos becerros que van a formar parte de la familia de ganados..Donde los dueños bailan formando ruedos, al compás del arpa, lanzando gritos de alegria, a este grito se le denomina "El Huaji"

Igualmente celebran cuando cosechan la papa, preparan la Huatia, que consiste en hornear papa y carne en la misma chacra para todas las mingas que ayudaron a sembrar y cosechar.

Los niños son de gran ayuda para el trabajo.

Si bien es cierto que la naturaleza ofrece paisajes maravillosos,
la vida cotidiana de los pobladores es muy dura y sacrificada.
Realizan trabajos a cualquier hora del dia, de la noche o de la madrugada, ya que cumplen turnos de regadío, esperando que en cualquier momento se presente la lluvia y se llene los riachuelos para poder aprovecharlos.

Pastan el ganado en las alturas, con pastos naturales lejos del pueblo
improvisando chozas,para cobigarse del frio y la lluvia, ahí elaboran el queso, para ser vendido en la provincia.

Los niños son de gran ayuda para estos menesteres, luego de salir del colegio, los feriados y los fines de semana, se quedan solos en estos lugares, para que los padres, se dediquen a los trabajos agrícolas.

Muchas veces los niños tienen que luchar, con los zorros y los condores para que no se lleven los animalitos recien nacido. En otras oportunidades, cuando son muy pequeños, no pueden lograr su cometido y se quedan largas horas llorando, al ver que estos se llevan a sus animalitos.

Los niños ayudan en el campo,y también cuando la madre se ofrece a realizar un trabajo extra para llevar algo mas para el hogar. Entonces estos pequeños hacen de niñeras, con una manta sobre la espalda cargan a los hermanitos mas pequeños, con la carita curtida por el hielo, con un sombrerito de lana para protegerse del sol o de la lluvia.
Si la madre llega temprano, puede darse el gusto de jugar un partido de fútbol en la plaza.

Los niños y sus juegos.

Los niños y los adolecentes, siempre estan aprovechando cualquier momento para jugar.
En ocaciones, cuando van por el camino a realizar cualquier mandado,
corren con los brazos ligeramente doblados, con las manos empuñadas, como si tubieran un timón entre ellas, imitando diferentes sonidos, unas veces, como cuando el carro esta en marcha, otras al claxon, si por casualidad se encuentra con algún obstáculo para que le den pase y cuando estan ante una curva, retroceden se inclinan, y pasan a toda carrera.

Otras veces, cuando van por el caminito, y ven a otro de sus amiguitos, le arrojan piedras y se esconden. Si el otro lo descubre, lo persigue hasta que lo alcanza, luego vienen los golpes y el autor de la broma, se ríe mientras recibe el golpe, porque sabe que él es el responsable, luego se amistan, y se van juntos.

Durante su trayecto, tienen el deber de saludar a las personas mayores, de lo contrario, es acusado por estos, recibiendo de sus padres severos castigos.

El 10 de diciembre, día en que se celebra la Fiesta de San Miguel Arcángel, es tambien dedicado a los niños y jovencitos.
Le realiza una fiesta infantil y reciben obsequios, de parte del Mayordomo encargado para esta actividad.

Los dias de Fiesta Patronales, estos niños observan a la gente que
visita el pueblo. Los padres le comentan que éllos tambien vivieron ahí, y fueron igual que éllos.
Entonces los pequeños al ver a la gente convertidas hoy en grandes personalidades, ya que la mayoría son profesionales y llegan en carros últimos modelos, muchas veces casados con extranjeras.
Estos niños en sus comentarios con los amiguitos dicen: Yo también me voy a ir , voy a estudiar seré profesional y me voy a comprar mi carro.

Influencia de los colores andinos.
Es muy usual los colores fuertes como el rojo, verde, azul, negro y morado en las vestimentas de las mujeres.
Esto se debe a que los colores influyen en el estado de ánimo de los pobladores, dándoles alegría al ambiente,las mujeres de toda edad usan flores de diferentes colores en sus sombreros o en sus cabellos.

Los colores contraresta el pesado trabajo, la humilde situación en que viven estos pobladores.La vida cotidiana es dura, donde el poblador se hace fuerte.
Como la canción de Luis Abanto Morales.

"CHOLO SOY Y NO ME COMPADEZCAS"

Muy bonita historia sobre tu pueblo, muy similar a tantos otros pueblos andinos, y muy encomendable que sigan manteniendo sus costumbres. Ojala pa la proxima vez que vaya a Huaral, pueda pasarme por Pasac y disfrutar de su gente y su ambiente.

Saludos.

Gracias Antonio, el problema es que Pásac está a 3 horas de la Capital y actualmente no cuenta con servicio de luz eléctrica y mucho menos con un hotel. Quizas es por eso,que la gente todavia conserva sus costumbres.

Para que te rias un poco te contare.

A la edad de 5 años mi madre me llevo por primera vez a la provincia de Huaral, acostumbrada a ver solamente la luz del sol, de la luna, las velas y lámparas,Cuando llegamos a la entonces Hacienda Huando, el camino oscuro estaban alumbradas por los postes de luz, yo pensaba que la luna habia tenido hijitos y señalando a cada poste con cariño le decia:
Lunita, lunita lunita.....jajajajaja (con esto siempre me baten mis familiares)

Voy a contar un cuento serrano o andino.
La huachgua y el zorro.
La huachagua (pato salvaje)
dice que el zorro era compadre de la huachgua, y le pedia a la huachgua, hacerse cargo de sus hijitos y le prometia cuidarlos bien y devolverlos cuando estos esten grandes y bien alimentados.
Ante tanta insistencia del zorro, a la huchagua no le quedo otra, que un dia acepto la proposición. Y le pidio al zorro un costal, para echar sus hijitos en el, para que de esta manera se lo pueda llevar.
Una vez que el zorro le entrego el costal, la huchagua lleno en ello
biscaino(planta espinoza)y piedras, el zorro una vez, que recibio a los crios,se diriguio a su cueva saboreando sus deliciosas presas, al llegar a su covacha antes de vaciar el contenido se decia:
Chaparkukunqui, chaparkukunqui (atrapar todo) cuando vacio el costal se arrojo encima para que no se le escape ninguno, y lo único que consiguio fue llenarse todo el cuerpo de espinas.

Amigos Foristas, quiero compartir con ustedes una historia.
La historia de mi Padre.
Shivo pay fue el sobre nombre de mi padre,fue hijo de una mestiza blanca de hojos claros, su padre un japones al que nunca conocio.
Cuando era pequeño no entendia la diferencia y el maltrato del que creia su Padre, siempre era castigado por cualquier motivo, hasta dejarlo sin comer. Un día cuando tenía 8 añitos, como de costumbre, lo mandarón a pastar las ovejas, pero este se habia escondido debajo del poncho una lata de sardina, el Padre entonces le pide que sujete el caballo para encillarlo, y esté al sentir la silla sobre su lomo se mueve bruscamente, que le hace arrojar al niño la lata de sardina. Al ver esto el Padre, lo maltrata tanto tanto, que le deja el cuerpo todo maltratado y adolorido y lo mandan así a seguir con el trabajo del pastoreo, este se va llorando por el camino su cabecita no entiende, el porque de tanto maltrato.
Sentado en un muro ve venir una manada de asnos cargados de papa
saluda al señor y le dice: ¿Le ayudo señor?
el señor en un inicio se niega, pero el niño insiste y le comenta del maltrato del padre,a lo que el señor acepta y se lo lleva a Lima.

(continuare mas adelante.)

hola Ysabel jeje, si te creo tu historia de niña, debio haber sido algo inusual ver tantas "lunitas" juntas eh. Bueno la historia de tu padre creo que se puede recontar y recontar tantas veces en cientos de personas que fueron criados en la sierra, a veces con mano dura.. pero sigue contando..

Shivo-Pay Llega a Lima.

Después de 2 días de arrear animales por caminos polvorientos,llegan a Lima.una vez realizada la venta de la papa, él señor que le ayudo a huir,lo llevo donde una paisana para que le ayude a conseguir trabajo, dicha paisana vivia en Jr. Trujillo, cerca a Palacio de Gobierno.En una casona antigua multifamilia, en la entrada había un porton grande y ancho, un patio grande rodeado de varias viviendas, una escalera de madera que levaba al segundo piso, donde también habia varias viviendas, una de ellas pertenecia a la señora que lo acogéria. Luego de una breve convesación, en el que el señor relata su pequeña historia, la señora acepta quedarse con el pequeño.
Luego se hacerle algunas recomendaciones, el señor se despide.

La llegada de Shivo Pay al barrio no fue nada agradable en los niños sobre todo en los morenitos que allí vivian.
Era raro ver un cholito,blanco de mejillas rojas, razgos orientales, esto fue motivo de burla por todos los niños.
Cuando lo mandaban a comprar no lo dejaban salir, ni mucho menos entrar.Le decian de todo:
Chino jalao con pita
Chino tu no vez para abajo ni para arriba ¿no?
charqui queso, papeto etc. Esto terminaba en tremendas peleas y el que llevaba la peor parte era Shivo pay, por que era todos contra uno. Hasta que un día se encontro cara a cara con dos morenitos, estaba en plena pelea, cuando lo encontro la señora que estaba a su cargo, recien allí le conto lo que le sucedia con los chicos.

A los pocos dias la señora le consiguio un trabajo a pocas horas de la ciudad de Lima.
Es así como deja a la señora y se va a Canta.(provincia)
El trabajo consistia en espantar pajarillos de un sembrado de alverjitas. con una lata y un palo,gritando y sonando la lata, se paseaba todo el sembrado.

Ala edad de 13 años ya realizaba otros tipos de trabajo, como el pañado de algodón, verduras, también ayudaba en la crianza del ganado etc. Justo a esta edad débido a que dormia en el granero, las picaduras de zancudo le produjo la enfermedad del paludismo.

A los 15 años recibe la visita del señor,que en una oportunidad le ayudo a huir,para darle la noticia de que su Madre le pedia que regrese,por que su esposo había fallecido.
Shivo-Pay, al cabo de unos dias regresa a su pueblo,llevando sus ahorros de todos los años de trabajo, también le había comprado a su Mamá una maquina de coser.
(continuare)

La historia de mi Padre, lo voy a postergar para dar paso, a los Relatos de las Costumbres y tradición de la provincia de Huaral.

"PRESTEME SU MORTAJA"
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Costumbrismo

Albún de Oro de Don Jorgito Montalvo

Ha habido en Huaral, costumbres y tradiciones, que con el correr del tiempo se han hechado al olvido.

Muchas de ellas, eran como leyes sociales, tenían sus motivos y servían para exteriorizar sentimientos distintos. Así por ejemplo, si alguien mejoraba de fortuna y algún compadre quería sablearlo salía a relucir aquello de:

"No por que la perra para
"todas quieran un perrito
"para dejar morir de hambre
"a ese pobre animalito.

De esta manera el pedigüeño en ciernes, quedaba sin ganas de esgrimir el arma.

Otras veces había alguien que por resentimiento dejaba de visitar a algún pariente o amigo, y al encontrarse en la calle, para significarle la causa de su alejamiento, le decia al olvidado.

"De día te vengo a ver
"porque de noche no puedo
"que en casa tienes un muerto
"que me inspira mucho miedo.

Otros queriendo mostrar indiferencia por alguna persona, ya que ésta era pedante y poco amiguera, le estampaban estos dichos versificados:

"Martin vendió su frazada
"y a mi no me dió a saber
"y para mayor placer
"a mí, no me importa nada.

Siendo en ese tiempo Huaral tan pequeño, se vivia como en familia, compartiendo lo bueno y lo malo.

Cierta vez aparecio una peste que diezmaba la pobación posiblemente fiebre amarilla, la cual causo mortandad y pánico.
El miedo que recluía a los moradores se exteriorizaba con estos versos, netamente populares:

_Tun tun!
_¿Quién es?
_si sera la conga
_doña Manonga
_que viene por mi.)

Habían bautizado a la peste con el nombre de la "Conga" y fueron muy pocas las familias que no recibieron la visita de la terrible enfermedad.

El pueblo siempre tiene dicharachos y agudezas aún para las situaciones más graves o solemnes.

Cuando era presidente de la República don Ramón Castilla, después de haber declarado la manumisión de los esclavos, éstos en cualquier circunstancia demostraban su gratitud al gran caudillo, improvisando versos en su honor, y todos los negros que ocupaban diferentes barrios en Huaral recitaban y cantaban estos:

"Castilla en la plaza de Armas
"Bolivar en la inquisición,
"con el sombrero en la mano
"saludando a la nación.

En cuanto a religiosidad Huaral a sido uno de los pueblos de la provincia que más se ha distinguido por su misticismo. No había hogar por humilde que fuese donde no se rezara el Rosario, antes de la comida o a la hora de acostarse.
Estas enseñanzas trasmitidas de padres a hijos, se observaban con escrupulosidad.
Todo esto tiene que ya el sabor de lo pretérito, de lo que ya pasó; el tiempo lo ha empolvado, y sacudiendo ese polvo y usar lo ya dicho como un introito para el meollo que anuncia el epígrafe al decir:

"Presteme tu mortaja"
Esta frase,tenía su aplicación muy marcada en esa épocas, y para mejor ilustar el asunto, diré que, entonces, no había hogar de pobre o de rico que no conservase guardada con santa unción y cuidadoso respeto, la consabida "mortaja" para vestir en el último trance a los que tomaban la senda sin retorno.

Dicha indumentaria, por lo regular, era de la orden del sérafico Francisco, o de los Padres Descalsos, y debían estar bendecida, para que el que la usara después de muerto, tuviera asegurado su rinconcito en el cielo.

En el barrio de la "Huaquilla" eran conocidas las casa donde se guardaba este hábito con especial esmero, y hábia quien no solo tenia la mortaja, sino también el ataud, para estar asegurado de las dos cosas: De no quedar desenvuelto, y de no ir al purgatorio, cosa de la que se encargaba la "mortaja"
Había ocaciones en que dicha prenda anunciaba la muerte de alguna persona, pues, refieren las viejas, que aveces asomaba una manga de la franciscana por los bordes del baúl, y entonces la familia se alarmaba al extremo de recurrir donde el Señor Cura, para que previo ciertos ritos religiosos, hiciera volver la manga a su sitio.

CONTINUA.

Cuando esto sucedía, nadie estaba tranquilo en casa, esperando de una hora a otra, la visita de la monda y lironda a la vez que " intrusa Parca, y como ésta, tarde o temprano tenía que llegar, las comadres del barrio se hacían lenguas, comentando que ya la "mortaja" había anunciado la muerte en tal o cual casa.

Entre las personas que en el barrio de la Huaquilla, conservaban la prenda era doña Plácida Barquero, doña Teodora Ruiz, las gemelas Maria y Chepa Goche, entre muchas otras familias.

También había muchos que al no tomar la precaución de su Franciscana para el acto de viajar al más allá, ponían en apuros a sus familiares, pues entonces recurrian donde los familiares previsoras y decían con tono compungido: Señora, o señor.......Ha mueto mi abuelita y ........no tenemos como sepultarla.......UD. que tiene tan buen corazón....."PRESTEME SU MORTAJA......"
Sin duda la petición era atendida, no sin antes recomendarle al extraño prestatario, que devolviese a la brevedad posible, porque nadie esta libre de morir en cualquier momento, y no querían que su difunto tuviera que hacer escala en el purgatorio, por la falta de la necesaria prenda.

Con el correr del tiempo, esta costumbre ha desaparecido en Huaral y ahora, los cadáveres se sepultan con sus mejores galas.
Algo igual ocurre con el "Levantaduelo" ceremonia que se realizaba a los ocho días de la muerte de la persona, en la que se rezaba el Rosario, se apagaba las lámparas que habían estado ardiendo hasta entonces, y se lloraba a más y mejor, recordando las virtudes del extinto, por más que hubiera sido lo contrario.

Cuando se trataba de una viuda joven y con dinero, era seguro que después del "Levantaduelo" encontraba quien la consolara, entre amigos del difunto, que de seguro ya tenia sus trapicheos adelantados antes de que el propietario pase a "mejor vida"......

Eso si como la costumbre es una ley, nadie murmuraba, porque quedaba entendido que una vez que la esposa cumplía con su deberes para con el finadito era natural que buscase el consuelo en otros brazos, ya que la vida sigue, y un viudo o viuda, no tienen porqué seguirla, solos, mejor dicho, sin "costilla"

Pregoneros de Antaño.

Huaral al igual que la vieja Lima, también contó con sus propios pregoneros,quienes ponían en el ambiente, el colorido de sus actividades. Así como el señor Guillermo Navarrete, el diminuto "jarrero" vendedor de "revolución" (especie de caramanduca con dulce) quien con su canasta en brazo y su linterna en la otra mano, transitaba por las calle durante las noches, voceando con aguardientosa voz, su mercancía, seguido de una nube de muchachos "noveleros"que coreaban los reglones de la coplilla siguiente:

"Revoluciòn caliente
música para los dientes;
azúcar, clavo y canela
para rechinar la muela"
Por esta calle me voy
por la otra me doy la vuelta
las muchachas que me quieran
que me esperen en la puerta.

De ésta manera el pregonero buscaba su diario sustento.

El Chapanero

Este, era otro personaje que recorría las calles a eso de las tres de la tarde, con sus enormes canasta al brazo, llenas de humeantes y apetitosas "chapanas" de yuca con harto clavo de olor, al son de una tonadita:
El chapaneeero!
medio.....
luego de este grito anunciador decia:

¡Vamos a ver.!
las chaapanitas calientes
cuatro centavos, barato.
y un centavito de yapa
como la cola del gato y el rabo del pato
¡El chapaneeeeeeero!
medio...!

Los chiquillos aprendíaan las coplillas callejeras, para luego repetirlas en sus juegos, en los solares llenos de Luna, o en las esquinas alumbradas por el débil farolillo nocharniego, que por ser esquina, recibía ración de kerosene y duraba hasta la madrugada.

EL BISCOCHERO
este era un español, Javier Crespo de Segovia, o "El espartero" coplista, torero y ocurrente andaluz, que llego a Huaral con vestido de luces y la gallardía torera, de semblante siempre alegre, pero ya surcado por las huellas del alcohol.
Este buen español, por su garbo, labia y corección( cuando no jarreaba) llegó a conquistar el cariño de grandes y chicos, y como la cosa se puso difícil.
Pronto se puso en orden; Con un impecable mandil blanco, su gorra de maestro y su par de canastas llenas de bizcochos. Todas las tardes recorría las calles voceando con una tonada original, este pregón:
¡Que buena la llevo.....!
¡Pío Nonos........
de los que come el Papa...!
De manteca.....!
Muy buena.....!

A veces se detenía en las esquinas, al pié de los cestos, llenos de rosquitas de manteca, cachitos y otras golosinas, a declamar coplas alusivas a su negocio,improvisadas con acierto y buen gusto, como esta:
"Alfajores y empanadas,
deliciosos pastelitos
cremas, dulces, mermeladas
encimadas y cachitos...!

A todos les doy buen trato
y a todos cobro barato....!

El Manicero

Pasaba el día con sus calores, y movimientos incesante de gente que va y viene, de cosas que suceden a cada instantes y ya en las horas crepusculares, aparecían como los murciélagos que esperan esa dulce hora, en que la somnolencia empieza apoderarse de la Naturaleza, los chinos maniceros, con sus alforjas sobre el hombro, sus ropas estrafalarias, sombrero desflecados y de andares arrastrados, al son de un monótono pregón:

"Mani totau....!
maní sancochau,
luce y salau...!

El otro, mas parsimonioso, solo decía a voz en cuello y con un matiz de angustia desfalleciente!

"Maní tota a a a au...
¡cocha.....!

Quería decir melcocha, y con este último grito, ponía toda su fuerza, mientras que de vez en cuando sus manos flácidas, guardaba una moneda producto de la venta.

El Gelatinero

También solía discurrir por las calles en horas del ardiente calor, el chino gelatinero, con su lata de cristalina mercancía, un balde de agua para lavar las tazas, y una botella de miel de chancaca, un mandíl que fue blanco, la cara sucia, y en los labios el pregón callejero que amontonaba a los chiquillos siempre dispuestos a escamotearle algo al chinito que decía:

"Jalatín....! mucho lico...!
jalatín.....! mucho fleco...!

Rodeado de mugrientos y mocosos, que pedían insistentemente, una taza de "jalatina" mientra el asiático despachaba una tras otra las ilusorias porciones y esperaba que terminara su clientela, con toda la paciencia de su raza oriental, acostumbraba esperar......siempre esperar......!

Recuerdo que estaba en pleno auge el “Machismo”, tildar de “saco largo” a un hombre era la peor ofensa, más aún si este era casado.

Para entonces llego a Huaral un señor de unos 40 años, con un cajón al hombro, recorría las calles vendiendo alfajores de Sayán (Huacho) y no faltaba que al escuchar su pregón arrancaba risas a su paso, y decía así:

“Saya a a an”

ya me voooyyyy

“que me pega mi chola”

Se hizo tan popular esta frase por entonces, no faltaba reunión en que los amigos a la hora de despedirse solían decir:
Saya a an

PD.
Sayán
ya me voy
que me pega mi cholo.......jajajajajaja

Hola a todos,
Soy Any, me acabo de inscribir en este foro que encontre por casualidad. Alguien podria decirme como se hace para leer el historico de este thema precizo?. No llego a encontrar el hilo conductor de este tema, pueden ayudarme.
Y[suave]sabel, por que de junio 2006 paso a tus escritos de dicienbre 2006?, es normal o hay una manera de acceder al historico de este tema (del que hablas).
Any

Any

quote:


Originalmente enviado por Locurias

Hola a todos,
Soy Any, me acabo de inscribir en este foro que encontre por casualidad. Alguien podria decirme como se hace para leer el historico de este thema precizo?. No llego a encontrar el hilo conductor de este tema, pueden ayudarme.
Y[suave]sabel, por que de junio 2006 paso a tus escritos de dicienbre 2006?, es normal o hay una manera de acceder al historico de este tema (del que hablas).
Any

Any

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Any, discúlpame si no encuentras el hilo conductor del tema, posiblemente será porque no soy una escritura, simplemente escribo vivencia o recopilación escrita o
Verbal que se trasmiten de una generación a otra.

Escribo cada vez que tengo la necesidad de hacerlo.
Por ejemplo, cuando viajo por esos bellos lugares, y recibo información.
Es por eso la diferencia de fechas.
:oops: :oops: :oops:


CUENTOS, LEYENDAS y ANECDOTAS HUARALINAS

INTESTADO

Es costumbre típica en Huaral y en muchos pueblos, incluyendo la capital de nuestra República, adornar los finales de las fiestas carnavaleras, con el divertido remolque, paseando por calles y plazas a "ño carnavalon" que luego de su muerte, se leia en público "El testamento" La plaza de Armas llena de concurrencia, esperaba ansioso la lectura de dicho documento.

Todos sabemos las mil y una ocurrencia que contienen esos sabrasos documentos, los mismos que muchas veces levantaron ampallas y "agarraron carne" a los favorecidos con herencia más o menos picantes.
Con todo, cuando falta este número festivo, nos parece que la fiesta no ha sido completa.

En el año 1938, el Carnavalón quedó intestado, pues no repartió sus bienes y lo que es más notorio, no murió ni pudo ser quemado como era costumbre.
Dice la crónica de ese tiempo:
Era la media noche del día miércoles de ceniza; habia terminado el carnaval sin pena ni gloria; la gente se retiraba desilucionados y tristes a sus casas en busca de descanso, cuando un individuo del pueblo entro sigilosamente a un chifa local. Al segundo salía alborotado, gritando a voz en cuello:

¡Aquí están.....!
¡Compañeros....! vengan uds...!
Ya los encontré...!

Como por ensalmo, las calles se llenó de gentes en cuyos rostros se leía la indignación, y de golpe ingresarón al establecimiento, confundiendo sus gritos con los de: lomo saltao, Challín saltau...! cotía con tamalín.....! etc. ect.

En el motín chifero se encontraba, nada menos que toda La Comisión del Carnaval, los mismo que no habían dado la cara.
Uno de los pobladores tomo la palabra:
-"¡Oiga Ud. señor Presidente: E n representación de esta "muchedumbre" y de acuerdo con las normas jurídicas contenidas en el Código, le digo que Huaral está indignado porque La Comisión no ha exhibido el testamento del finado Ño Carnavalón....!

OTRO SI, DIGO, que ninguna Comisióncerró en masa con los bienes, como lo han hecho Uds.en virtud de lo cual, esté tribunal popular, los conmina para que desembuchen, lo que es del pueblo...!
Un aplauso coreó la brillante oración del representante de la "muchedumbre" y de pronto, el Presidente de la Comisión que era Antonio López, largando un puñetazo sobre la mesa, que derramó el "sillau" exclamó colérico:

-"Rediez...! que yo no tengo la curpa...! Yó le dije a Toribiazo: ¡Por tu mare que nos va cargá po er testamento, y er muy tuno no hizo náa!

_¡Qué es eso de Toribiazo ni que niño muerto so´ pedazo de chapetón!(repondio el aludido) A mí, nadie me digo nada, y ahora me quieren arrear el muerto por que apesta...!

Yó le dije a Nava que el público se iba a calentar, y no me hizo caso.

_¡Qué Nava ni que navo ni zanahoria !(duplicó el Presidente) No me vengas con el cuento er gallo, que pa" cuentero mi paisano Calleja, después, naide....!

_¡Yó les voy a explicar a Uds. el asunto, dijo Ricardito bebiendose un trago de un sabroso Pisco.
_Señores: Sepan Uds. que nuestro amado abuelo, no ha testado porque no ha muerto....!
(los del público se mirarón asombrados)
_ Si señores y ahora lo sabrán, (prosigió Ricardo) Es el caso que Pepe Cáceres, tuvo la mala ocurrencia de poner un Carnavalón vivo, y se busco a "Calzonazo" (1) Lo monto en un burro, se acomodó en las ancas, y nosotros detrás.
Así marchaba el desfile, cuando al muy mataperrazo de Ño Pepe, se le ocurrío hacerle cosquillas al carnavalon, en.... cierta parte intolerable, y entonces, "Calzonazo" se calentó, arrojó la máscara y le enderezó un quiñe mondonguero que casi lo priva. Yó me acerqué a ver lo que sucedía y me llovió media docena de combos a mí solo! A poco, Toribio tenía la nariz hecha un tomate, mientra Guillermo Lanegra se rascaba las costillas y Florencio se componía el bigote, a causa de un soplamoco inesperado.
En seguida se mando mudar el atrevido y no hemos podido conseguirlo para matarlo y poder quemarlo después de hacerlo testar.
Los del pueblo, más o menos satisfechos con la explicación, se retiraron después de que Ricardito salvaba heroicamente a sus amigos, con la promesa de dar el testamento el día de "la vieja"

(1)"Calzonazo" Tipo popular,fue muy querido por todos.

"LA BRUJA"

(Leyenda Chancayana, a 11 Km. al Oeste de Huaral)

El engreído comando chileno, dueño del litoral peruano con la caída del "Huascar" el titán de los mares del sur, hacía su fatídica aparición frente a la apacible caleta de Chancay, nuestro bello balneario, que dulcemente recostado en las barrancas de su esmaltada orilla, destila sin cesar, como un tesoro inapreciable, las liquidas perlas de sus aguas maravillosas, como si arrojara al mar la pedrería ingente que brota de sus entrañas.

Había causa y bien poderosa para esta ingrata visita.
Días antes, "La Covadonga" vieja caleta capturada a los españoles en una de sus intentonas por recuperar el dominio de América, había sido hundido por un torpedo disfrazado, destinado para el "Cochrane" pero que este supo despreciar.

No así la Covadonga que atraída por el precioso regalo que simulaba la linda barquita, mando izarla, sin sospechar que era un torpedo cargado de dinamita.

Venía a vengarse, y pronto la población empavorecida, se estremecía bajo el bombardeo sin respuesta, de los valientes agresores.
La mayor parte de las bombas pasaron por alto, yendo a estrellarse en las arenas del cerro "La Chacarilla" no faltando algunas que hicieron blanco en las viejas quinchas y paredones de adobe "Zavaleta" de que estaba construido el viejo Chancay.

Lo peor no había pasado;
Tampoco se hizo esperar mucho tiempo, y allá fueron las hordas de desembarco, ansiosas de saqueo, incendio y exterminio.

Los chilenos tenían hambre de horrores, y nuestro país era poco para saciarlos. Solo una orgía de plomo y acero los habría hartado, y nosotros carecíamos de esos elementos de guerra.

Un día aparecieron nuevamente las fatídicas sombras de los barcos enemigos, frente a "Caulán" el desembarco esperado era eminente.
Entre tanto, la población, presa de congoja, llenaba los tres templos de la ciudad de Arnedo, elevando rogativas para que el furor del enemigo se humanizara.

¡Madre nuestra de los Dolores!
Apiadate de tu pueblo...!

Y la "Dolorosa"; tradicional y milagrosa imagen de nuestra Madre Celestial, que aún es venerada en la iglesia principal del pueblo, con esa dulce y tristísima expresión que cautiva los corazones, parecía consolar a sus devotos, prometiéndoles velar por ellos en tan difícil situación.

En efecto, el día fijado por los invasores para el desembarco, amaneció nublado tan nublado, que apenas se veía un metro más allá de la cubierta de los barcos.

La salida del sol, no pudo disipar la espesa cortina, causando la desesperación de los marinos, pues, el día siguiente fue tan oscuro como los que vinieron y ya era casi una semana.

Catalejo en mano los jefes trataban de penetrar las brumas, pero....¡oh, sorpresa! allí mismo, casi a la borda vieron entre la niebla una sombra oscura. Era una mujer vestida con negro manto y una corona que lanzaba destellos.

Cristianos al fin, aunque endurecidos por el crimen de la guerra, reconocieron que era la imagen de la Virgen María que les cerraba el paso, flotando sobre las aguas y entre la blanca bruma, como si estuviera triunfante sobre las nubes del cielo.

Enfurecidos, gritaban doquiera:

_¡Es la bruja!.
Fuego con ella...!
Matemos a la bruja que no nos deja desembarcar..!
Y disparaban, llenos de pavor y odio, mientras en tierra, se asombraban del prodigio, dando gracias a la santísima Madre de Dios.

Lentamente el mar se fue despejando, y a los pocos días, los chilenos pudieron desembarcar, furiosos por la jugarreta de la "La Bruja" y decididos a buscarla para hacerla pedazos.

Había terminado la Semana Santa que en Chancay es suntuosísima, y aún había imágenes que estaban en sus andas, cuando las hordas chilenas, tomaron posesión de los templos, para acuartelarse allí, utilizando los manteles sagrados para limpiar sus pailas de rancho o para aperar sus bestias.

"El Señor del Triunfo" aún estaba montado sobre el asno de madera, que le servía para recorrer en andas la población el Domingo de Ramos, y a la voz de que era "un montonero" recibió varios hachazos, lo mismo que las otras imágenes que fueron destrozadas, y muchas de las cuales por ser de madera, sirvieron de leña para cocinar las pailas de rancho.

Pero ....una obsesión animaba a los soldados de mar, y era encontrar a "La Bruja" a la que no había hallado en ninguna de las iglesias, a pesar de que se esmeraron en buscar.

¿Dónde estaba la milagrosa imagen?.....

Sus devotos la habían escondido apresuradamente en la casa No. 502 de don Juan León en la Plaza de Armas, sin pensar que los soldados acamparían en la misma plaza, y que empezarían la búsqueda casa por casa.

Don Antonio Sánches, el mas anciano y fervoroso de sus devotos, llego al colmo de la angustia, cuando un piquete de soldados, golpeó a culatazos, la puerta tras de la cual, cubierta y mal disimulada estaba la imagen.

Todo iba a perderse. Un oficial seguido de varios hombres, avanzaron amenazadores, ingresaron hasta la última habitación, mientras los devotos ni respiraban. Tras minucioso registro, salieron los esbirros, y ante el asombro de todos, pasaron de largo sin ver a la Virgen que estaba al alcance de sus manos. Todos cayeron de rodillas ante el prodigio, llorando lágrimas de emoción y arrepentimiento, pero el Mayoral, que no las tenía toda consigo, dijo tomando de pronto una firme y temeraria resolución:

_Tenemos que sacar a la Santísima Virgen de aquí, porque esos hombre volverán, y si ella nos ha echo este milagro, seguirá protegiéndonos. Vamos....! Voy a buscar un burro....!

Cuando volvió, ya declinaba el día, y serenamente, tranquilamente, ayudado por los dueños de la casa, sacó la imagen, la colocó sobre el aparejo, bien cubierta, y haciendo la señal de la cruz, echaron a andar conduciendo la preciosa carga, en las mismas narices de los soldados allí acampados, los mismos que parecían no ver el grupo que la conducía, hasta salir de la población y tomar hacia el campo, donde fue convenientemente puesto fuera de peligro, en la hacienda Torre Blanca.

La búsqueda de "La Bruja" continuó, pero no pudo ser hallada. Gracias a este milagro, Chancay conserva aún la efigie de la Reina de los Cielos, a quien todos llaman " La Dolorosa" o sea " La Bruja del Mar" como la llamaron los chilenos, en esa infausta época.

EL FANTASMA DEL CAMPANARIO

Leyenda Chancayana

Las campanas del ángelus, lentas y sonoras, se extendían en la lejanía, como largas serpientes, que huyendo del viejo campanario de San Francisco, parecían ir a refugiarse entre los cerros vecinos, envueltos ya en las primeras sombras de la noche.

Un misterioso temor se apoderaba de los vecinos, los que agrupando a sus pequeñuelos, les hacían rezar fervorosamente, y a poco quedaba el pueblo, sumido en el más profundo silencio.

Había razón para esto, pues, nadie quería ver al “Fantasma del Campanario”
Como todos le llamaban a un espectro que cada cierto tiempo, aparecía en la vieja iglesia situada en un barrio famoso por las “penas” y duendes que hacían de las suyas en las noches oscuras y aún en las iluminadas por la luna.

Dicho espectro, tocaba siempre la campana menor, sin que nadie supiera quien era ni cómo subía hasta allí.

Algunos decían que era una sombra negra, largísimo y con ojos fosforescentes.

Otros más audaces que esperando sorprenderle habían acechado de cerca, decían que el fantasma aparecía envuelto en una vestidura de fraile, rematada por aguda cofia,y con cara de una calavera descarnada.

Cierto día llegó al pueblo un vagabundo, un norteño;
Uno de esos seres que el azar lleva por doquier, y que habiendo sufrido toda clase de percances, ya nada les arredra.

Enterado de la existencia del fantasma y el terror que inspiraba en la población y sus contornos, no tardo en notificar a los vecinos, que pensaba librarles de tal tormento.

Los chancayanos le ofrecieron una buena recompensa, y allá fue nuestro héroe, a cumplir con su misión de averiguar quien era el extraño personaje.

Algo nervioso por las alharacas y anuncios, llenase los bolsillos de coca, se proveyó de cigarros, ciño a la cintura su puñal de hoja de olivo, y fue a sentarse al campanario, precisamente al píe de la campana que acostumbraba sonar con tanto misterio.

Esa tarde, fue el encargado de tocar el ángelus; cuando sonó la campana, todos se estremecieron pensando en que el valiente norteño, marchaba a una muerte segura, y numerosas preces subieron al cielo por él.

Dieron las once de la noche y nuestro amigo estaba tan entretenido en chacchar sus hojas, que hasta había olvidado la misión.

Dieron las doce, y nada turbo su tranquilidad.

A la una, un ruido lento e intermitente le hizo despabilar y al ponerse en pié, una masa oscura saltó rápidamente desde la campana mayor a su cuello, y sintió que se hundían en sus carnes, una uñas agudas.

El fantasma se mostraba muy agresivo.
Como pudo se llevó las manos al cuello y agarró una cosa peluda;
Luego se escucho unos bufidos ahogados era un gato que andaba a caza de pichones en la torre.

Al alba llegaron los vecinos y encontraron al guapo, dormido, con una bocanada de coca intacta, muchas colillas de cigarros esparcidas y un hilillo verdoso que se deslizaba desde la boca semiabierta del temerario desafiante del fantasma.

Le creyeron muerto y apenas si se atrevían a llamarle, cuando uno de ellos lo vió huellas de sangre y no pudo contener el grito que le despertó.

Envalentonado les saludó, y contó sus aventuras y afirmó que aquello del fantasma no pasaba de ser un embuste.

La segunda noche, arrojó unos cuantos aguijonazos de los zancudos, graznidos de los búhos que vivían por allí cerca, y doble ración de coca.

La tercera fue la sensacional.

A las doce más o menos, sintiese adormecido por las dos vigilias y se recostó en un ángulo de la torre.

Espesa niebla marina circundaba la vetusta mole del templo, humedeciendo las campanas que empezaron a destilar gotas de agua.

De pronto, una sombra negra avanzó hasta el centro de la torre, y levantando un brazo, tocó la campana menor que dejó oír un quejido lúgubre, penetrante y lento como el dolor.

El guardián abrió los ojos, y pudo contemplar a la misteriosa sombra que empezaba a descender las escaleras.

Se sintió como clavado en el suelo, pero el temor de perder de vista al aparecido, le impulsó y levantándose, la siguió, con los dientes apretados, las manos agarrotadas con el puñal y las piernas vacilantes.

La sombra, se interno por una arcada derruida y se dirigió a la puerta de la sacristía donde se detuvo como a esperar a su seguidor, que avanzaba temeroso, hasta que estuvieron cerca.

Oh! Sorpresa era un monje lívido, con ojos profundos, envuelto en negra caperuza terminada en aguda cofia. Se contemplaron un momento hasta que el valeroso guardián cobrando valor, abrió los brazos en cruz y dijo recostándose a la pared:

_Si eres de esta vida, retírate y no vuelvas a este lugar, y si eres de la otra, yó te conjuro en nombre de Dios, para que me digas qué quieres ….!

Profundo silencio siguió a estas palabras.

A poco, la sombra se movió y con voz que parecía salir del sepulcro, le dijo:

_Ven, ayúdame….! (y se interno en la sacristía extrañamente alumbrada).

El guardián le siguió valientemente y pudo ver en esa semipenumbra, que el monje se revestía para decir misa.

En eso pasó cerca y le mostró el incensario lleno de brillantes brasas, que tuvo que coger y marchar tras él, obedeciendo no ya a su voluntad sino a un extraño impulso.

Llegaron hasta el altar mayor en cuyo centro se detuvo la sombra.

El monje había comenzado a celebrar la Santa Misa; un clamor inmenso y sordo se escuchaba en la nave del templo.

A la luz moribunda de la lámpara del Santísimo Sacramento, se veía una apiñada y enlutada concurrencia, que hacía coro a los murmullos gangosos del sacerdote.

Por fin, la sombra abandonó el altar, entró a la sacristía, se despojo de las vestiduras rituales y nuevamente tomó el camino del campanario, seguido del valeroso guardián que ya había perdido el miedo.

Cuando llegaron, el monje sacando una mano descarnada, tocó nuevamente la campana que volvió a exhalar un quejido fúnebre en medio de la noche, y le dijo a su acompañante:

_Gracias alma buena;
tu valor me ha salvado.
Estaba condenado a llamar eternamente con esta campana, a alguien que viniera a ayudarme a celebrar las misas que en vida dejé de celebrar; habiéndoseme pagado para hacerlo.
Estoy salvado….!
¡Gracias en nombre de Dios…!

Las vestiduras del monje se habían tornado blanquísimas y ahora toda su figura tenía un halo fulgurante.

La transfiguración tuvo la brevedad de un relámpago y luego la visión se esfumó mientras a lo lejos resonaba el canto del gallo anunciando la madrugada.

Nuestro hombre bajó asustado del campanario.

Había sentido miedo en ese instante y por primera vez en su vida.

Al día siguiente contó lo acorrido a los vecinos.

Todos los felicitaron por su temerario valor, y desde entonces, no se escuchó más el quejido de la campana, ni se volvió a ver la sombra misteriosa del fantasma del campanario.

NOTA._ Este cuento está basado en un relato hecho por el anciano don Manuel Novoa , nonagenario fallecido en Chancay, hace muchos años

“TOMA Y CALLA”

No era este el nombre de la pequeña “punta” situada a cuatro y media milla al norte del muelle de Ancón, y que está dominada por el cerro de arena del mismo nombre al pié de las lomas anconeras.

Sencillamente, era un trozo del desierto camino que habían de recorre los viajeros que viniendo del norte, se dirigían a Lima, tomando el ferrocarril en el citado e histórico puerto.

Habían de ocurrir un hecho tremendo, para que ese lugar adquiriera la fama que hoy tiene, y el título a esta leyenda tan conocida.

La angosta faja desértica que hoy el milagro del automóvil ha reducido a la nada, era en otrora el terror de los viajeros, cuya extenuadas cabalgadura dejaron muchas veces sus huesos blanqueados a la vera del camino de arena, o fueron ellos mismo, los que quedaron allí sepultados por las manos de los salteadores, muchos de los cuales llegaron a la celebridad con sus cuadrillas.

“El Guaranguito” “Tambo é perro” “Toma y Calla” “Puente Piedra” y otros lugares, eran escondite de los facinerosos que infestaban el camino, en el que algunas veces el movimiento de las caldeadas arenas, deja al descubierto algunos esqueletos muy bien conservados.

Era pues, una tarde de tórrido calor en que el viento había desatado su furia, silbando sobre las arenosas crestas, y levantando verdaderas dunas para trasladarlas más allá, cuando un viajero anónimo, uno de tantos, recorría el camino, rumbo a Ancón, al paso cansino de su fatigada cabalgadura.

De pronto, el viento creció en la pampa; grandes remolinos empezaron a levantarse, avanzando como trombas, en distintas direcciones, alarmando un tanto al caballero, que en vano trató de sortear una de ellas que precisamente de dirigía hacia él.

Fue inútil, a poco, él y su cabalgadura estaban envueltos en el vórtice, cuya fuerza le arrancó el sombrero blanco, echándolo a rodar delante del caballo, como si fuera la rueda escapada de un vehículo.

La indignación del viajero fue tal, que hundiendo despiadadamente las espuelas obligó a la pobre bestia a correr tras el sombrero que seguía adelante, a la vez que de su boca, vertía como lava ardiente, un chorro de tremendas maldiciones.

La tromba seguía su camino, el caballo reanimado por la dolorosa presión de las espuelas, relinchaba con los belfos cubiertos de sanguinolenta espuma, galopando como enloquecido, sin lograr dar alcance al sombrero que parecía volar.

Y fueron tan horribles las blasfemias, tan tremendas las invocaciones a todos los entes del averno, que las pampas parecía estremecerse de horror, bajo esa voz que ahora resonaba con misteriosa potencia,

Eran tres fuerzas desatadas; la del viento, la del caballo que galopaba desbocado, y la del hombre que maldecía con furia satánica !.

De pronto ocurrió lo inesperado; dentro de la tromba de arena, surgió una voz que horrorizaba dijo al hombre:

_”Toma y calla…..!”

A la vez que manos invisibles le alcanzaba el sombrero.

La bestia cayó examine, cesó el viento, se apaciguó la arena, y el hombre estremecido por lo que acababa de sucederle, acobardado, sintió que subía a sus labios una oración que lejanamente recordaba, era El Padre Nuestro.

Ya de noche arribó a Ancón donde contó su extraña aventura, y desde entonces, dicho lugar tomó ese nombre que a nadie se le hubiera ocurrido ponerle y que la tradición conserva fielmente.

NOTA GEOGRAFICA

“Toma y Calla” queda en 11grados 42´ y 30” de latitud sur y no brinda abrigo para desembarcar por ser muy pequeño el seno que ofrece. Está situado, al norte de la provincia de Lima, distrito de Ancón).

Diccionario Geográfico del Perú.

“TÁCHICUY” (1)
Cuento Chancayano
Ella había llegado desde las lejanas tierra de Huallanca, allá por la provincia de “2 de Mayo” en el departamento de Huanuco; tenía su dinero, y era fama que se reunía con muy pocas personas, por lo que la miraban por encima de los hombros.

La “Shuyana” es muy palangana. ¡ Se las da de mucho!. No es mas que una chola pestífera no que no come por guardar la plata!.

Esto y otras cosas mas amargas decían de la india que vivía en los terrenos de “La Viña”
Como quien va a la Hacienda Chancayllo, a poca distancia de Chancay siguiendo lo que es ahora es la pista “Panamericana Norte”,

En efecto, “Shuyana”, vivía extrañamente sola, trabajaba una cuartilla de tierra,( era campesina) y nunca acepto requerimiento amorosos.

Allá en Huallanca, había querido con toda su alma a un cholo mostrenco llegado de Huanuco, y que aprovechando el “camote” que le tenia la India, empezó a malgastar las monedas de oro que ella había atesorado.

Una tarde se lo trajeron mal herido y agonizante tenía tres machetazos en el cuerpo, se los dio un marido que lo sorprendió saliendo de su choza a altas horas de la noche. “Shuyana” sintió tanta pena por su hombre, que liquidando sus intereses se dirigió a la costa, con miras de llegar a Lima, pero le agrado tanto el clima y las aguas de Chancay , que allí se quedó por un tiempo que ya se hacía largo.

Por esta razón , no aceptaba hombres , y hacía doloroso culto de la memoria de su Florencio que para ella no había muerto; le hablaba cuando entraba a las habitaciones; los días domingos le ponía un plato en la mesa, y hasta una almohada en su lecho, como si Florencio tuviera que venir a costarse.

Muchas misas ofició el cura en la iglesia San Francisco, para el muerto vivo de “Shuyana”, pues la pseudo viuda era una buena cristiana.

Por aquel entonces, llegó a Chancay (sabe Dios de donde), un vagabundo con fama de malhechor, a quien todos apodaban “El Loco Lino” o el “Tio Lino”

Muchas fueron las veces que este personaje intento conquistar el corazón de la chola, pero como todos , tropezó con la fría indiferencia de la estatua de hielo, cosa que todos perdonaron menos él, que siempre pensó en venganza.

Cierto día que “Loco Lino” estaba muy necesitado de dinero, planeó robarle a la “Shuyana” , asaltando su casa, ya que vivía enteramente sola y allá en el campo. La cosa era tentadora y fácil, no había ni perros ni vecinos muy cercanos.

Como lo pensó lo hizo, pero, al llegar al rancho de “La Viña” vio la casa iluminada, y se acercó sigilosamente, pudiendo comprobar que estaba llena de personas que entorno a una mesa espléndidamente servida, comían fumaban, reían y conversaban ruidosamente.

Sin duda es el santo de la chola (pensó) y se emboscó por allí cerca con la esperanza de que mas tarde, se marchasen, pero de volver, estaban allí todavía y siempre divirtiéndose.

Urgido por el dinero, se alejó maldiciendo, y de pronto entre la sombra se dio cuenta de que estaba cerca de otro rancho, conocido para él. Vivía allí un viejo pescador anconero (de Ancón) que ya había colgado las redes para dedicarse a la chacra. Tenía una niña de doce años y un niño de unos seis.

Amanecía casi, cuando Lino lo vio salir con dirección al pueblo a sus quehaceres y pensó al instante, asaltar a los chicos, y robar algún dinero del que necesitaba con suma urgencia.
Así lo hizo, y cuando interrogaba a la niña que lloraba asustada, repitiendo que su padre no tenía ningún dinero, aterrada le digo: “No me vayas a matar, tío Lino”. El hombre al verse descubierto, pues la chica lo había reconocido, no tuvo mas remedio que matarla apretando el tierno cuello entre sus manos brutales, y luego se dedicó a buscar al pequeño para ultimarlo, pero se había escondido de tal suerte que no pudo hallarlo y temiendo a la luz que ya se echaba encima, salió corriendo para internarse por el bosque que rodeaba esos lugares.

Ya de día, la pobre criatura echó a correr hacia el pueblo a buscar a su padre; al no hallarlo, dio aviso a las gentes y estas a las autoridades que acudieron en busca del asesino, no siéndoles difícil capturarlos, pues no creía haber sido denunciado tan pronto.

Una vez preso, fue obligado a declarar, diciendo que él a quien había querido matar, había sido a la “shuyana” para robarle, pero que no lo había hecho porque a esa hora estaba celebrando una fiesta en su casa.

Interrogada la “Shuyana”, declaró que ella no había celebrado fiesta alguna y que a esas horas había estado durmiendo en su casa, pero Lino afirmaba lo contrario. Tan candente se tornó la cuestión la india llamando en secreto a la autoridad confesó que ella practicaba el “Táchicuy” .

Como el juez no comprendiera semejante cosa, “Shuyana” continúo : Todos los años señor juez , por el día de los Fieles Difuntos, que ha sido ayer, acostumbro, servir una mesa para mis parientes, conocidos y amigos que en vida me quisieron, esa es una costumbre muy común en Huallanca. Pongo allí los platos que ellos prefirieron en vida, sus bebidas, sus cigarros, frutas y postres que más le gustaron, porque en ese día ellos vienen a comer y beber como cuando estuvieron vivos.
Estoy segura de que anoche, eran ellos, allí estaría mi Florencio también, a él le gustaba las papas sancochadas con ají aderezado, y le puse un buen plato para él solo.

_De modo que eran sus muertos los que allí estaban verdad?
_Sí señor juez, eran ellos.
_Pues, sepa Ud. Que ellos la han librado de la muerte.
_Cómo dice ud.?
_Si señora. Este hombre fue a matarla para robarle y no pudo hacerlo por la presencia de esas personas a quién UD. Invitó.
_Dios mío….! Gracias ¡ (digo emocionada Shuyana). Ellos vinieron desde allá para salvarme. Por toda mi vida, seguiré practicando el “Táchicuy”

(1) Y eso, el “Táchicuy” en una de las regiones de nuestro territorio; una vieja costumbre que sin duda nos parece tonta o macabra, pero que es un fragmento del alma serrana, que por civilizada que queramos tornaría , nunca dejará sus costumbres ni los moldes para ellos sagrados en que ha sido forjada.

DON RAFAEL “RACATE”

La esclavitud en el Perú, se estableció en los primeros años de la conquista.

El Emperador Carlos V. consintió que se introdujera el primer lote de 500 lotes de negros esclavos que fueron repartidos en los diferentes centros agrícolas u ocupados en el servicio doméstico de los pudientes.

Cada negro costaba la bonita suma de 160 pesos y pagaba la introducción, el 6 %para el Real Tesoro.

Tan gran negocio, hizo que en poco tiempo se establecieran verdaderas colonias de negros, que llegaron a pasar de los cincuenta mil, repartido en todo el territorio nacional.

Poco después se prohibió este infamante comercio, surgiendo inmediatamente el contrabando de los buques negreros que eran incansablemente perseguidos por los navíos ingleses, que al capturar uno de esos barcos, colgaban a la tripulación y daban libertad a los negros, arrojando al mar a los esclavistas.

Y nada se diga de la forma en que eran tratados en el Perú, esos infelices, cuando caían en manos de “patrones” faltos de todo amor y caridad al prójimo.

Había haciendas en la que se estableció la carimba que consistía en marcarle la piel con hierro candente como a las bestias, para que no se perdiesen.

Se les controlaba la natalidad al extremo de que dicha función dependía de la voluntad del hambre, que deseaba sacar buena descendencia, seleccionando como animales de cría, a los progenitores.

Muchos negritos inteligentes, vivaces y graciosos, se criaban en las casas de los amos, para distracción de la familia, y para regalarlos a las amistades, igual que cualquier animalito domestico.

Descendiente de estos esclavos era, nuestro personaje, que se llamó don Rafael Romero (alías “Rácate”) negrito que todavía alcanzó la esclavitud en la hacienda Huando, ya que los hijos de esclavos lo eran también.

Huando, entre las haciendas del valle, era donde los negros gozaban de mayores regalías y franquicias. El hacendado, no se había contaminado de la crueldad de los demás, y muchos libertos, después de lo de Castilla no quisieron abandonar la hacienda donde nacieron y fueron tratados con más consideración.

Fue así, como “Rácate”, prefirió seguir trabajando en ese fundo donde había pasado los primeros años de su juventud.

Casado y con algunos hijos, se dio a la bebida, maltratando continuamente a “Ña Juana” la negra que compartía su vida y sus infortunios.

“Rácate” era guardián de los cañaverales del señor Antonio Graña Reyes y vigilaba las secciones de “La paila” y “Andoma” lugares próximo al poblado de Huaral y los más expuestos a las incursiones de los adictos al jugo sin fermentar.

Los colegiales de entonces, daban tortura a su imaginación buscando la manera de birlarle a “Rácate” un buen tercio de sabrosas cañas, y no le temían a pesar de la larga caña con un cuchillo en la punta, que blandía amenazante a la hora de su guardianía.

Para mejor proceder, se juntaban un grupo numeroso, sabedores de que le gustaba su roncito y la coca se dividían en dos grupos: el primero, tomaba los potreros de “García Alonso” colindante con Huando y sigilosamente se introducían al cañaveral. El otro grupo menos numeroso se dirigía a la chocita del conspicuo guardián, llevando el consabido encargo y después de los saludos de ordenanza, se lo obsequiaba, a fin de contentarlo y lograr que no se diera cuenta de la trampa que le habían tendido.

Entonces el moreno le ofrecía una conversación salpicada de recuerdos y anécdotas de la época de su juventud. Refería como había nacido esclavo; quienes habían sido sus padres, y porque estaba en Huando, trabajando pese a sus años, solo por el cariño que sentía por el “niño Antonio”. Recordaba con amargura sus días de esclavo y con alborozo los días de Castilla y de la ansiada libertad, así como la bondad de la familia Graña para con él.

Cuando los colegiales calculaban que el otro grupo había hecho su agosto cebándose en las mejores cañas, se despedían ceremoniosamente hasta otra oportunidad, llevándose una caña dulce cada uno de los visitantes, regalo del buen guardián, no sin antes advertirles de no dejarse ver por el “niño Antonio” que de seguro estaba recorriendo su hacienda a esa horas.

El mote de “Rácate” le vino al bueno de Rafael, por su manía de rascarse continuamente las piernas. Padecía como muchos los de su raza, de aquellas erupciones cutáneas tan molestosas, y que requieren estar acariciándolas a cada momento.

Era mozo de cuerda; en su juventud, enamorado empedernido, tunante y nocherniego, pulsaba la guitarra y le menudeaba al cajón cuando era necesario, en una jarana de esas que hacían que la tambarria del galpón se viniera abajo, o en sus horas nostálgica recordación lloraba en silencio mientras cantaba aquel himno de dolor, rebeldía y odio, que se escribió en Colombia y que cantaron todos los negros de entonces con el nombre de “Payande”.

Los hijos de “Rácate” siguieron viviendo en Huando, ya que allí habían nacido y por nada en el mundo debían abandonar aquella hacienda, aquel lugar que para ellos era sagrado.

Tal actitud es una muestra de la gratitud que sentían los hombres de entonces por sus benefactores. La popularidad de Rafael Romero, le hace acreedor a esta historia quedando incluido en el desfile de los personajes populares de Huaral, que pasaron en él las diversas épocas de su vida.

MARTIN CHAMPA

Allá por el mil novecientos diez más o menos, nació en esos Huaral, una criatura extrañadamente, predestinada al mal, y que con el correr del tiempo habría de convertirse en uno de los delincuentes más famosos de la región.

SU ASCENDENCIA

Solo se sabe de su padre, un honrado trabajador (adobero) llamado don Mariano Rojas individuo de la raza negra ya algo mezclado con quien a su vez fue hijo del no menos recordado Don Nicanor Rojas, a quien apodaban “CHAMPA” alias que fueron heredando sus descendientes.

Nicanor champa, era un convencido de que los bienes debían ser comunes y que aquellos del derecho ajeno, era una soberbia majadería. Le molestaba saber que había en el mundo personas acaudaladas, y su espíritu aventurero, fuerte y audaz, se exaltaba al ver pasar por los caminos reales de entonces, transitados solo por piaras de mulas y recuas de asnos con toda clase de cargamento, las famosas remesas de dinero que iban a las haciendas para el pago de los trabajadores.

Oro y plata legítimos, capaces de tentar al mas santo y que tuvieron la virtud de agrupar bajo mascara santo y seña a numerosos “valientes” que pistola en mano salían a esos caminos “a cortejar a los portadores del dinero y pedirles una limosnita…” con carabina”

Las gentes, acabaron por llamar a esos grupos pandillas o algo por el estilo y eran tan audaces tales personajes, que sabían a batirse a brazo limpio con los gendarmes que daban custodia a las remezas, liquidando a muchos y cayendo también bajo los tiros de las guardas que no en vano portaban un arma.

Mucho tiempo se hablo de cuadrillas como la de “Macho Flaco” y sobre todo la del famoso Roso Arce, la mejor organizada, y que tuvo por jefe al más caracterizado de los forajidos de ese tiempo, llamado así.

Pero Nicanor Champa era distinto a los demás; tenía una audacia, un valor que salía de lo común, y al decir de las gentes, era “ayudado”.Algo sobrenatural había en él, que hizo que en muchas oportunidades tranquilamente escapara de la policía, que no lograba verlo, estando en la misma casa. Se cuenta que cierta vez acorralado y sin escape dentro de una casa en la que se divertía, no tuvo más recurso que arrojarse al suelo y taparse con un pellón que encontró a mano. Esto fue suficiente para que los gendarmes no lo encontrasen, pese a que registraron la casa mirando hasta en las gavetas.

Envalentonado Rojas, salio tras de los guardias con su “bocón” bien cargado, a cierta distancia comenzó a ametrallarlo por la espalda, haciéndose humo por el callejón de “Matamula” mientras la policía se revolvía en el camino a Huando.

EL NIETO.

EL NIETO.

Este era el abuelo de un nuevo cachorro cuyo nombre sirve de título a esta crónica y es de presumir que el retoño, había heredado la savia y el zumo de su renombrado antecesor. Por el año de 1919 vivía y sembraba en “Esquivel” la familia Colán, cuyo padre don Juan E. poseía una regular manada de cerdos, negocio muy productivo de la época.

Por entonces ayudaba a sus hijos en el pastoreo de los animalitos, un negrito menudo, huraño y agresivo de unos ocho años, a quien la dueña de casa Elena, demostraba afecto casi maternal. Y cuando Martín, que así se llamaba el pequeño, armaba alguna camorra con los hijos de don Juan, y corría golpe, el negrito se batía como un javato, sin quejarse jamás de los golpes recibidos, y cuando era vencido, se revolcaba de rabia arrojando espuma espuma por entre los dientes apretados por la ira. Era una fierecilla cuando dejaba de ser niño juguetón y de tipo corriente.

Cierta vez, los cerdos a su cuidado se desbandaron, invadiendo el camotal del que dieron cuenta, causando destrozos, por cuya razón el buen don Juan le riño severamente y llegó a aplicarle una azotaína de esas que se aplicaban entonces.

Martín, bufaba de rabia y de su boca contraída brotaba la espuma, viéndose impotente para librarse del castigo, y parece desde entonces guardó un profundo y negro rencor contra su benefactor a quien odió secretamente.

La reacción no se hizo esperar, y desapareció del rancho sin que nadie supiera donde estaba, pese a la búsqueda de los niños Colán entre los cuales, Juanito que era su mejor amigo, lo buscaba afanosamente un tanto entristecido.

Pasó una semana cuando Juanito, pudo descubrirlo al cruzar el monte cercano en busca de un cerdo extraviado. Oculto entre los matorrales, había vivido esos días, alimentándose con camotes crudos, pero estaba herido, y Juanito pudo ver horrorizado que los gusanos brotaban de una de sus piernas que tenía una ancha grieta maloliente y superante. ¿Qué había sucedido?

Más adelante lo sabremos……( es una historia real.)

FEROCIDAD PATERNA

Nunca se pudo saber cual había sido la causa por la que en esos días, el padre de Martincito, le había aplicado el más terrible castigo de toda su vida.

Estando solos en el campo, pues, él y su padre vivían en un lugar apartado, de la chacra de los Colán, don Mariano, lo ató a un árbol y lo azotó hasta lacerar sus carnes rajándolas materialmente.

En forma feroz y despiadada el desnaturalizado padre, después de azotarlo así ciego de cólera había aplicado sal a las heridas del muchacho, y pese a lo tremendo que debió ser su sufrimiento, no lloraba como cualquier niño; sus quejidos parecían rugidos.

Enterados los Colán, acudieron en su auxilio y mamá Elena curó las heridas del chico,
Derramando lágrimas de compasión. Por más que se le pregunto nunca quiso decir porque lo habían castigado.

Al ser hallado en ese estado, Juan su amigo lo condujo a casa donde una vez más se le curo la herida infectada, resto de lo que le causó el tremendo castigo, y parece que el niño, tampoco olvidó la ternura con que era tratado por la madre de los Colán.

¿Influiría sobre la psiquis de Martín, el terrible castigo que había sufrido a manos de su progenitor?

¿Qué clase de lesión causaría en su alma semejante hecho?

¿Qué fenómeno de transformación espiritual se operaría en su complicada contextura moral anímica?

¿Es posible que ese, haya sido el comienzo de la vida del bandido que se despertó en él, al golpe de los azotes en ese día fatal.

CONTINUA.

EL MONSTRUO

Pasó el tiempo y Martín, abandonó nuevamente la casa de los Colán, para perderse en los oscuros laberintos del tiempo y el misterio.

¿Dónde estuvo? ¿Qué hizo? ¿Con quienes alternaba? Eso no se sabe.

Cierto día Juan P. Colán, el amigo de la niñez, cumplía una comisión de la familia; montado en brioso caballo atravesaba un lugar solitario cuando pudo ver a lo lejos, a un hombre, entregado a extraña tarea. El sujeto, estaba al píe de un árbol grueso, y su ocupación, era retrocede y avanzar hasta el tronco propinándole un tremendo cabezazo que arrancaba un pedazo de corteza. Repetía esto, una y otra vez, como si tuviera el cráneo de acero, mientras el atónito Juan lo miraba asustado.

Por fin se detuvo el cabeceador, y Colán pudo reconocerlo; era el mismísimo Martín Champa su amigo de la infancia, ya hecho un hombre de unos 23 años.

_¡Martín…!(le digo con efusión y sorpresa) te vas a matar….! El negro alzo la cabeza, lo miró, y por fin una sonrisa asomó a sus blancos dientes.

_Hola Juan;(añadió secamente) Estoy haciendo ejercicio. ¿Cómo esta tu padre?

_Papá murió hace algún tiempo, (repuso el interrogado) ¿No lo sabias?

_No, (repuso el negro) y lo siento mucho; quería descobrarme la chicoteada que me dio cuando se me escaparon los cochinos, y me las iba a pagar muy caro, pero ya murió y no puedo hacerle nada.
_¿Cómo está mamita Elena?
_Está bien. Siempre se acuerda de ti.
_Ummh! Ella sí que me quería y yo no la olvidare nunca.
_Vamos a casa Martín (añadió Colán) Ella tendrá mucho gusto al verte de nuevo; monta te llevare en ancas.
_No; (dijo el negro) Nunca ando a bestia; solo camino a píe.
_Pero….con este sol tremendo…te vas a hogar. Vamos sube.
_Te digo que nó! (dijo con severidad) Vete tú, que yo iré a píe.

Juan puso su caballo al trote alejándose pronto, algo temeroso.

No volvieron a encontrarse, porque Martín no concurrió a la invitación.

EL SUPER HOMBRE.

EL SUPER HOMBRE

Yen los caminos, en las encrucijadas, en los despoblados apareció un nuevo atracador, émulo de “Macho Flaco” de Arce, y de otros más.

Era un zambo casi negro, mal vestido, siempre sin saco (en ese tiempo era usual dicha vestimenta) fornido, de mediana estatura, con un pañuelo cruzado por el pecho a manera de banda presidencial y que por instinto, buscaba pelea con los más “faites” fuesen quienes fuesen. No le temía a nadie, y tenía fama de peleador invencible. Le bastaba coger a su adversario por los brazos y aplicarle y par de cabezazos para matarlo o dejarlo agonizante.

Su cabeza tenía un tremendo e inexplicable poder; ya se os ha dicho que un día destrozaba un árbol a cabezazos.

Comenzaron sus hazañas consistentes en poner hombres fuera de combate, en llegar a un rancho y pedir de comer. Si no le daban y ponían mal modo, ya podían temblar ante la ira de Martín Champa.

Se presentaba como un fantasma en las reuniones familiares o en las fiestas populares, y escogía a la mujer que más le gustaba, llevándosela pese a la protesta general. Ya podían salir los guapos a quitársela.

Esto fue acumulando contra él, un odio a muerte, que había de serle funesto.

Muchas veces peleó contra los gendarmes derrotándolos con astucia y con su tremenda fuerza.

CATALINO REYES

Era este, un moreno fornido, peleador y valiente que campeaba en el valle por sus arrestos, pero sin instintos criminales de Martín Champa. Este personaje guardaba un encono y venganza contra Martín, porque cuando ambos eran niños, éste lo cojía siempre que su padre quería azotarlo.

Siendo ya hombres, buscó a su enemigo y al encontrarse ambos, lo desafió a singular pelea que Martín no rehuyó, y que se realizó puramente a golpes, sin otra arma que los puños y los pies.

La lucha fue sangrienta, pero Martín logró vencerlo, derrumbándolo a cabezazos.

Sin embargo, había un hombre en el valle, a quien Champa nunca pudo vencer y era el famoso Juan Gonzáles. Cuantas veces se liaron, Martín salió perdiendo, pues nunca dominó la fuerza y agilidad de Gonzáles, a quien no pudo aplicar su famosa cabeza.

Tiempo después, Gonzáles moría defendiendo una remesa de dinero para la hacienda Cuyo, haciéndole frente a una cuadrilla, que acabó por liquidarlo dándole un balazo en el estómago después de una estéril lucha.

continua
(Libro de Oro de Huaral)

SANTOS PAZ

En la época a que se refiere este relato, Santos Paz era un viejo casi decrépito, humilde trabajador y muy buena persona, que nunca ofendía a nadie ni se metía en grescas. Le gustaban el trago y las mujeres y por ende la diversión libre. Por aquel entonces se había abierto el primer lenocinio en Huaral, y estaba situado al final de la calle Derecha hacia arriba, frente a lo que un día fue el “Camal Viejo”.

Cierta noche que allí se divertían en grande, al son de la música y al impulso de las libaciones de aguardiente, cayó de improviso y como una bomba, el famoso Martín, sembrando el pánico entre hombres y mujeres.

Sabiendo que le temían, el recién llegado comenzó a dictar órdenes. Mandó que salieran todos los hombres, porque él solo se iba a quedar allí a puerta cerrada, y pobre del que no saliera, tendría que vérselas con él.

Todos fueron saliendo atemorizados, poco a poco, hasta dejar la sala desierta; sólo un hombre no salió y Martín fue a ver quien era el osado que se atrevía a desobedecer sus órdenes. Era el viejo Paz quien sin asustarse permanecía sentado tranquilamente.

_¡Afuera todos he dicho! (tronó Martín) No me oye….? Salga pronto viejo imbécil!

_Pero criatura, (dijo amablemente Paz) ¿Qué te hago yo para que me botes? Afuera hace mucho frío; déjame aquí y vamos a tomar un trago.

El engreído Martín, no atendió las razones y avanzando hacia Paz intentó tomarlo del brazo para arrastrarlo a la calle, más el tranquilo viejo, poniendo gesto de ira le dijo violentadamente; _ No me toques Martín….! ¡Cuidado! Vete…!

No hay para que decir que Champa se enfureció, llenándole de improperios y amenazas que ya iban a culminar con unos cuantos cabezazos, cuando Paz se enderezándose, le digo amenazante y tranquilo:

_Yo voy a salir pero a pelear contigo, ya que nadie a querido hacerlo.

Y como lo dijo lo hizo. La multitud asombrada se preparó a espectar un asesinato, y se horrorizó cuando Martín, como una fiera, se lanzó sobre el viejo con el ánimo de deshacerlo, pero éste, tranquilamente le hizo un pase de torero, y cuando Martín pasó, por efecto del esquive, le aplicó un golpe en la nuca, que lo enterró de cabeza entre la arena del suelo.

Nueva y más furiosa embestida de Champa y nuevo pase de Paz, que lo volvió a enterrar, haciendo que se desollara la cara contra las piedras. Cada arremetida del cabeceador, era sorteada hábilmente por su rival, hasta que lo agotó, y así cansado y maltrecho, tuvo que renunciar a la pelea, diciéndole al taimado viejo:

_Basta…! No quiero más, sabes más que yo..!

SU MUERTE.

SU MUERTE.

El fermento de odio que bullía contra Martín, tenía que estallar algún día, y fue así que al presentarse en Aucallama, (distrito de Huaral) donde había hecho de las suyas muchas veces, irrumpió en una fiesta en la que como siempre pretendió hacer sus fechorías.

Desde que lo vieron se confabularon para matarlo, y la celada estuvo tan bien tendida, que al salir de una habitación, para liquidar (según él) al atrevido que lo había desafiado
Otro de los conjurados, le asestó una horrible puñalada en el vientre, y luego una lluvia de garrotazos y golpes cayeron sobre él, derribándolo.

Allí fue ultimado y cuando se le creyó muerto, lo llevaron a una habitación donde se pudo comprobar que aún tenía vida.

Habló pidiendo agua, y al tomarla, esta salía por el hueco de la herida, pero el hombre no moría y las horas pasaban, hasta que llegó el amanecer y llegó otro día. Por fin el moribundo que se debatía en la más horrible agonía, dijo que llamaran a su amigo Manuel Oberti residente en la hacienda Caqui.

Cuando este se presento, pidió estar a solas con él, y luego de un momento, que salió de la estancia, murió el célebre Martín. Oberti le había extraído de la cabeza y de las piernas, los llamados “Santolino” que según dicen, son imágenes pequeñísimas labradas en piedras sagradas de las aras del Altar Mayor del Templo. Era este uno de de los secretos de su poder y de su invencibilidad.

Martín Champa fue enterrado en un burdo cajón, y al parecer, todo terminó allí, había llegado a su fin, la vida de uno de los más temibles malhechores de nuestro valle. Más sucedió algo extraordinario que da a esto, el tono de una leyenda fantástica extraña e increíble, a la vez espeluznante.

RESURRECCIÓN.
(Continua)

Nota. 1.-Por esos tiempos se hablaba mucho del famoso “Santolino”, la persona que lo poseía era invencible a la muerte, y ha habido casos que sustentan estos hechos

2.- También en esos tiempos, en lugares alejados como Aucallama, y muchos más, la gente no tenía acceso a la medicina, por que no había hospitales y mucho menos médicos que le salven la vida, la gente enferma espera la muerte en su cama, incluso la gente precavida, compraba en vida sus ataúdes y su mortaja, por si la pelona se dignaba a llevárselos.

Estas notas son para darles un alcance….No están registrados en el libro, son mis comentarios basados en testimonio de personas que vivieron en esos tiempos.

RESURRECCIÓN.

Cuenta el señor Juan P. Colán, a quien se le debe los datos principales de esta historia, que don Mariano Rojas, padre del ya finado Martín, le dijo días después de la muerte de su hijo, que éste había ido a casa a verlo no una vez sino varias.

La noticia corrió rápida, hasta llegar a Aucallama y a oído de quienes lo habían victimado, y dicen que para cerciorarse de la verdad, decidieron cavar la tumba para convencerse. Cuál no sería la sorpresa que se llevaron, al comprobar que en realidad el cuerpo, no existía en el ataúd, que se encontraba completamente vació.

El miedo se apoderó de los sencillos campesinos y temerosos ahora de una venganza del resucitado, guardaron silencio. Eso ya era una cosa sobrenatural, y ellos no lucharían contra un fantasma.

Mas cierta noche, la última, su propio padre que ya empezaba a desconcertarse, lo vio llegar. Revistiéndose de valor, lo hizo sentar, le toco el cuerpo, y desengañándose que era su hijo en carne y hueso le dijo:

_Martín, yo….había creído que estabas muerto. Entonces su hijo le respondió:

_No, todavía no hay quien pueda matarme. Estoy vivo, y sabes, me faltan dos años para que se cumpla mi contrato, solo entonces podré morir, antes no…!

_¿ Tu contrato? Pero….que es eso? De que contrato hablas ? Con quien has celebrado ese contrato? Respóndeme! Acaso con el Diablo….! Contesta…!

Todo fue inútil, Martín no respondió, se había marchado, pero esta vez para no volver más a casa de su padre, ni tampoco al valle. Se perdió para siempre en la oscuridad de la nada y el olvido.

Acá termina esta historia, como el caso más extraordinario de Huaral.

PRÓXIMAMENTE.

ÑA JUANA TIN- TIN

Leyenda Huaralina.

“ÑA JUANA TIN- TIN”

Leyenda Huaralina

Brillaban los albores de nuestra Independencia Nacional.

Entonces, Huaral era solo un caserío de humildes aldeanos, que no queriendo exponerse a las fechorías de los facinerosos que infectaban la región, vivían en el poblado creyéndose a buen recaudo de los merodeadores nocturnos.

Todo el que se aventuraba después de la seis de la tarde por las afueras del pueblo corría peligro de ser desvalijados por los “vivos” o asustado por los muertos, ya que la gente del campo y aún la de la ciudad creía en espanto, duendes y todos los entes macabros de la mitología popular.

En el barrio que después fue denominado “Camal Viejo” vivía una anciana de aspecto repulsivo, conocida por el mote de “Ña Juana Tin Tin” mita beata y la otra mitad bruja, cuya ocupación era, elaborar el buen pan, las deliciosas “semitas” y los bizcochos de harina de maíz.

La mayoría del pueblo, se abastecía de estos preciados artículos de primera necesidad, en el amasijo y horno especial que poseía “Ña Juana Tin Tin”, era mayor, en busca de los famosos chicharrones, el rico queso de cabra y la gruesa mantequilla purísima amén de muchas otras golosinas, producto de las haciendas vecinas.

Hora de reunión, era después de la misa que se celebraba en nuestro destartalado templo, ofrecida por el cura de Chancay, ya que Huaral era una vice-parroquía, y solo se decía Misa, cuando los buenos Chancayanos, querían hacernos la gracia de mandarnos a su curita.

La “Tin Tin” gozaba por entonces, de una fama sobrenatural, con la que la había nimbado el vulgo, que la tenía como la más preclara nigromante. Nadie como élla para fabricar filtros para los enamorados, menjurjes para hacer volver al hogar cónyuges descarriados; oraciones para hacer aparecer las cosas perdidas y otros .

Era adivina, hechicera y astróloga. Bastaba decirle bajo que signo se había nacido, para que ella vaticinase el porvenir bueno, o malo, allí en el consultorio, que no era otro que el cuchitril oscuro y húmedo donde vivía, en compañía de un gatazo negro y engreído, siempre al lado de un enorme búho, al pié de cuya jaula, estaba siempre el gato, tal vez suspirando por desplumarlo algún día y saber que sabor tenía el raro pajarraco, que por cierto no le parecía paloma.

Varias culebras y un barbudo chivato llamado “El gran Señor” completaban la misteriosa fauna de la casa de la bruja, que según algunos salía volando a media noche, cabalgando una escoba, o en forma de un enorme pato.

Todo esto, hacía que los labriegos le tuvieran un miedo cerval; nadie era capaz de hacerle una jugada, y su fama era conocida diez leguas a la redonda.

Hasta los de Aucallama, que se creían los padres de la “brujería”, le temían y acudían a ella para consultar la “ciencia” del muñeco.

Pero vino la evolución creció la población, y los principales del pueblo, creyeron prudente fundar una escuela para educar a sus hijos. Como no había nadie capacitado para oficiar de Magíster, trajeron a un español viejo y cascarrabias desde el pueblo de Carabayllo, (lugar donde también abundaban los brujos) quien además de ser descreído como todo buen zaragozano, era parlanchín, y mentiroso de marca mayor. Se había quedado a vivir entre nosotros, por miedo de cruzar nuevamente “el charco” rumbo a la Madre Patria, resignándose a trabajar para comer, pero como ya sus fuerzas le permitían poco, hacía de “cualquier cosa” mandadero, etc. Aunque fuera por un plato de frijoles.

Al recibir la propuesta de los huaralinos para venir a enseñar a leer a los chiquillos, más que volando arribó a Huaral, más alegre que unas castañuelas, pues, preveía que su vida quedaba asegurada en contra de la miseria.

Tal, una breve semblanza del primer maestro que hubo en Huaral.

Y…aunque parezca mentira, el personaje, olvidó casi todos sus vicios especialmente el culto a Baco, para dedicarse con ahínco al sagrado ministerio que se le había confiado.

Era partidario de aquel aforismo que dice: “La letra con sangre entra” y como trabajo a conciencia dentro de su capacidad, pronto se captó el cariño del pueblo por su aptitud y multiplicidad. Tanto servía para un lavado como para un cocido, y oficiaba de médico, de zapatero, y hasta de sacristán.

Dentro del humilde chapetón, se escondía un mundo de erudición y su mayor anhelo fue
Desterrar la superstición que era uno de los peores males espirituales que padecían los habitantes del pueblo.

Eso le colocó lógicamente frente a la “Tin Tin” de quien decía: que no era sino una vieja impostora e ignorante, pero muy “viva” para explotar a la gente crédula que la escuchaba. A fé que no le faltaba razón.

La guerra estaba declarada, la “Tin Tin” aunque no lo demostraba, le temía porque se daba cuenta de que el maestro, la estaba destronando, y acabaría por destruirla, si no sabía parar el golpe.

Cierto día amaneció muy enfermo el pobre enséñate y estuvo por muchos días entre la vida y la muerte. Decían que había cogido la enfermedad en casa de Ña Mica, amiga y aliada de la “Tin Tin” al hacerle los honores a un soberbio picante de cuyes, pero al fin mejoró después de penosa lucha, y su primera reacción fue, pensar que lo habían “trabajado” y que la causante, no podía ser otra que la vieja hechicera a quién el combatía con todo el calor de su alma.

No creía en brujerías pero de lo que sí se daba cuenta era de que eso, podía entrar por la boca, y sospechó que le habían dado un brebaje con el fin de callarlo para siempre.

Llegó el día de los exámenes y todo el pueblo se dio cita en la escuela a presenciar el acto. Las pruebas fueron del agrado de los padres, ya que ellos, en su casi totalidad, no conocían la O por redonda.

Al final, vino el imprescindible agasajo, y aunque el maestro había renunciado a Baco, ese día y por el caso, se pasó de “punto” y se torno parlanchín y dicharachero. Por último, ya ebrio de veras, recordó que tenía una deuda que saldar con la ”Tin Tin” que había pretendido liquidarlo, y empezó a comprometer a los padres de familia diciéndoles que era necesario deshacerse de esa infame mujer, causante de todos los males que afligía al pueblo.

La elocuencia y ardor de sus frases convencieron a los presentes que ofrecieron ayudarle, pese al terror que les inspiraba la bruja. Armados como pudieron y con el maestro a la cabeza, llegaron a la morada de la vieja que a esa hora no imaginaba lo que le iba a ocurrir. Tenía tanta fé en su dominio sobres las gentes que nunca pensó en que la traicionaran.

Al escuchar el griterío se asomo a la puerta para inquirir el motivo, y cuando las gentes del pueblo se dieron cuenta de su presencia, pusieron pies en pólvora, no habiendo santo que los hiciese volver.

En vano el maestro, grito suplicó, insultó a los fugitivos; no quedó uno solo.

Entonces, se encontró por primera vez, frente a aquel bicho repugnante y aterrador, que tenía sugestionada a la comarca.

Comprendió que todo el aparato de la vieja era pura farsa, y abalanzándose sobre ella, la derribó, amordazándola para que no pidiera socorro.

Cogió una soga, la maniató de pies y mano y prendió fuego a la casa. En ese momento, el maestro desapareció para siempre. Nunca se supo dónde se fue, y cuentan los viejos, que la “Tin Tin” no se quemo en la hoguera que despedía un olor a azufre, asegurando algunos, haberla visto surgir entre las llamas montada en una escoba, alejandose sin duda, hacia los dominios de Luzbel.

“QUITA CALZON”

Hacia el norte de Huaral y a unos dos kilómetros y media de distancia, existe un pequeño cerro dividido en tres secciones, cada una más alta que la otra, y del que se ocupa está historia (Datos arqueológicos del valle)

Dicho cerro, divide los terrenos de los propietarios de la campiña de “Los Naturales” con los de “García Alonzo” .

Al píe de él existía una inmensa colca, que fue galpón de esclavos negros pertenecientes al fundo “Retes”, en cuyo lugar se ha levantado en la actualidad, el nuevo cementerio huaralino.

Al construir dicha obra se encontraba en la excavación de los cimientos: vestimentas, utensilios de cocina, mazorcas de maíz, herramientas y otras cosas que prueban que ese lugar fue habitado por gente humilde.

Decián los viejos: que se llamaba “Quitacalzón” por que las tierras eran tan pobres para el cultivo, que todo arrendatario perdía hasta los pantalones. Pero ese mal se podía remediar con abono.

Lo cierto es que ese lugar fue habitado por esclavos, y bien se sabe que en esa época, ellos eran tratados en forma inhumana, sufriendo toda clase de torturas por parte de sus amos.

Bastaba que alguno se rebelase contra sus capataces o caporales o que fuese remolón en el trabajo, para que le aplicasen penas severas siendo la más benigna la del flagelo.

También existía “la cadena” consistente en remachar a las piernas de esos infelices, pesadas cadenas, con una masa de hierro que solo les daba libertad para moverse difícilmente, en el trabajo muchas veces forzados a que eran sometidos. Esta pena era aplicada especialmente a los “cimarrones” para que así no pudieran escapar de nuevo.

Se cuenta que en la hacienda “Palpa” únicamente, se practicaba la infamante y bárbara
“CARIMBA” consiste en marcar a los negros con hierros candentes, igual que se hace con las bestias.

Carimbar a un negro, era ya la última palabra de la barbarie y el salvajismo que practicaban los conquistadores españoles.

Y claro que estas monstruosidades eran consentidas por los gobiernos republicanos, pese a su gravedad, ya que el esclavo era propiedad exclusiva de quién lo compraba, el mismo que podía incluso quitarle la vida sin responsabilidad alguna.

La pena del azote era la más benigna para los esclavos, y por eso se aplicaban con harta frecuencia y por la más leve falta. Había que ver ¡cómo temblaban los pobres negros, cuando el Caporal ordenaba:

_¡A ver ….!

Que le quiten el calzón a ese negro y que le apliquen 25…!

Acto seguido, el negro semidesnudo era tendido en el suelo y sujetado por los miembros, para soportar el azote.

En el indicado galpón hoy cementerio, era donde se llevaba a azotar a muchos negros culpables de distintas faltas, desde el robo de un pedazo de carne, hasta la blasfemia de haber pensado en la libertad de su oprimida raza.

De allí, que este lugar y algunos aledaños, ha quedado con el nombre, que no significa por cierto, ni una ruina económica, ni cosa alguna contraría a la moral ni al patrimonio ajeno.

PD. Pido disculpas del caso, por usar el termino “negro” simplemente me baso al escrito de ese tiempo, sé que actualmente en el Perú, se esta luchando para que este termino desaparezca y sea remplazado por el de “AFRO- PERUANO” en lo que estoy completamente de acuerdo. Y quiero que quede bien claro, no soy racista. Y como dicen por allí: El que no tiene de inga, tiene de mandinga.

Quote:

PD. Pido disculpas del caso, por usar el termino “negro” simplemente me baso al escrito de ese tiempo, sé que actualmente en el Perú, se esta luchando para que este termino desaparezca y sea remplazado por el de “AFRO- PERUANO” en lo que estoy completamente de acuerdo. Y quiero que quede bien claro, no soy racista. Y como dicen por allí: El que no tiene de inga, tiene de mandinga.

Originalmente enviado por ysabel - 10 feb 2007 : 2:23:25 PM

??? Ysa, el color no es una ofensa... pero si pides disculpas parece que lo fuera para ti... tal vez no entendí bien lo que haz querido decir... y eso de decir afro-peruano... hmm... entonces deberíamos decir asio-peruano?, euro-peruano? ..... nuestro país está compuesto por todas las razas que llevan ya mezcladas desde hace tantos siglos; por lo que no encuentro motivo para que en pleno siglo XXI se le diga a nadie afro o asio o euro, etc, pienso que todos somos peruanos y punto.[aprobado]

"Si es peruano es bueno"

Antes que nada, gracias por la atención Lúcuma.

Yo también pensé que el color no era ofensa. Pero resulta que hay una organización de Afro descendientes, que están trabajando, para cambiar el término de “negro” por el de Afro, dentro de sus razones exigen: A la no discriminación de las que son victimas, desde muy pequeños en los centros de estudio, y de grandes en todos los lugares, incluyendo en su centro de trabajo.

Ponían como ejemplo: como que los negros solo son inteligentes hasta las 12 m.
Que solo sirven para las danzas o el deporte etc.

Parece mentira que en pleno siglo XXI, sigamos discriminando al indio, al bajo, al gordo.

Todos somos peruanos, pero somos bien burlones (digo yo)

:?:

¡SACA LOS PERROS....!

Isabel: Escarapela el cuerpo, cuando leí su tema: "Folklore y Costumbres Peruanas", en lo referente, al tratamiento de los negros, por los "chapetones", y los malditos caporales. Felizmente, esta crueldad, esta siendo superada poco a poco, por que el hombre siempre re-evoluciona, va para adelante.

Yo he sido testigo presencial, del tratamiento discriminante que se daba a los negros en mi ciudad natal de Arequipa, en el distrito de Yanahuara. Para esto yo contaba con trece años, y mi padre que me trajo de Chivay, para estudiar la secundaria en Arequipa, me hospedo donde mi abuelita. En Arequipa, casi nunca se veían negros, particularmente nunca los había visto. Muy ocasionalmente visitaban esta ciudad, cuando llegaban los equipos de fútbol de Lima.

En una oportunidad, estando parado en el frontis de la huerta de mi abuelita, pasaron unos negros integrantes del equipo capitalino "Sport boys", a la verdad que me horrorice, por que nunca había visto una persona de ese color. Entre corriendo y gritando al interior y le dije a mi abuela. He visto "Unos negros", "Unos negros" y mi abuelita me respondió: Sonso, no te asustes, saca al "Patula", "Al tarzán", " Al barrabas", eran unos perros que cuidaban la huerta y no hurtaran la fruta; para que los corran y los muerdan, por que esos son hijos del diablo, dijo con voz estentórea.

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